Aeroclub Maestrat-Vinaròs

DIARIO DE UN SUEÑO

Fernando Miralles

 

Despegamos a las nueve de la mañana, primero despega el Zephyr, después nosotros con el Allegro y por último José Manuel con el CT.

Pronto pierdo de vista al Zephyr, menos mal que Angelita, mi copiloto y compañera, iba controlando el GPS y el mapa, creo que este interés repentino por la navegación le vino al creer que estábamos perdidos.

El ir en grupo es importante. Ahí estaba él, compañero y maestro de vuelo José Manuel, que no me había perdido de vista ni un momento, y viendo mi rumbo desde atrás me iba indicando el camino.

Pasamos cerca del CTR de Valencia por lo que teníamos que ir con cuidado con el tema de la navegación.

A la altura de Siete Aguas se abre mi puerta del avión. El susto es grande, pero intento tranquilizarme y comunico a José Manuel la incidencia. Aprovechamos que estamos en la vertical del campo y aterrizamos.

A Angelita le temblaban las piernas. Es su primer viaje, y a la emoción propia de su inexperiencia se suma ahora este pequeño susto.

Nuestro amigo Enric aterriza con su Zephyr en Requena. Allí han oído la palabra “emergencia” y corren a hablar con nuestro compañero, que les explica el asunto.

Seguimos el viaje contentos, y esta alegría da paso a la concentración necesaria para el vuelo y la navegación. A partir de ahora ya no habrá despistes ni problemas.

Paramos en Pozo Cañada, el campo de Antonio Cantos. Como siempre comparten con nosotros casi todo, hasta el magnífico jamón y queso manchego que nos sienta tan bien. Es aquí donde nos juntamos con Fernando y Vicente, que con su TL habían salido muy temprano de Castellón. Después de comer mucho y bien, salimos hacia Beas del Segura donde nos esperan Manolo y Olga.

A Ángela, entre lo bien que lo estaba pasando y que había hecho su primera amiga copiloto, se la ve entusiasmada y no disimula su felicidad cuando decidimos partir de Beas, al ver que este campo está cerrado y abandonado (lástima de instalaciones).

Volamos hacia Córdoba aterrizando los cinco aviones sin novedad. Vamos al hotel y allí nos dividimos, Ángela y yo vamos a ver a la familia mientras los demás visitan la ciudad.

A las ocho de la mañana del día siguiente esperamos a que nos despierten para desayunar con un ring y “buenos días D. Fernandito”, ¿Cómo es que sigue en la cama a estas horas? Y yo que estaba entre Ares y Benasal o sea en Córdoba durmiendo digo: a desayunar vamos.

Llegamos al aeropuerto con el objetivo de repostar y salir lo más pronto posible, pero el hombre de la gasolina, al que le quedan cuatro días para jubilarse, parece que no está de acuerdo, así que tardamos dos horas en cumplir este trámite

Salimos en dirección a Doñana, y es entonces cuando Juan (el copiloto del CT) se pone de parto, por lo que paramos en La Juliana, cerca de Sevilla.

El viento de levante nos complica un poco la vida y el jefe del campo también: tasas, licencias, seguro, línea amarilla.... Todo se soluciona con dos rondas de cerveza. Comemos y retomamos nuestro rumbo. Vemos las marismas, sus dunas, sus increíbles playas arcillosas que baña el Atlántico… Vemos Huelva, todo un placer, y todo ello narrado por nuestro “Cicerone” particular, Manolo.

¡Que placer! ¡Río Tinto! Parece que estamos volando sobre el cielo en lugar de en él. Ángela confiesa que está “flipando”. Ella es la que está filmando con la cámara, y me temo que no saldrá nada aprovechable, ya que mirando el paisaje ni se acuerda de enfocarla. Me encanta verla así, ¡voy a regalarle un avión por reyes!

Llegamos a un pueblecito encantador, Alcalá del Río, donde está en el campo de Illipa Magna, en donde nos tratan como a uno de ellos y comparten proyectos e historias. Nos sentimos como en casa. Nos buscan hotel y nos llevan a buscar gasolina. ¡Gracias amigos!

Nos levantamos al día siguiente y partimos rumbo a casa. Hoy es el último día. Le dejo el mando Ángela y yo filmo un poco, mientras mi “doncella” me pasea por esta hermosa tierra. Pasamos por encima del cortijo de los Miuras, vemos Sierra Nevada a lo lejos, detrás Cazorla, etc.

Llega el momento de cantar “Peñagolosa” y despedirnos de nuestros anfitriones Olga y Manolo. Seguimos rumbo a Minaya, paramos en el Bonillo para que Enric se “alivie”. No encuentro el campo. Ángela se pone nerviosa y no es capaz de introducir las coordenadas por ser novata en esto. Suerte que Enric, gracias a su experiencia, nos marca puntos en el suelo, nos avista y nos dirige hacia el campo, donde nos esperan José Manuel y Juan con el CT.

Menos mal que repostamos ya que en Minaya no nos dejan aterrizar (hay paracas), seguimos hasta Requena.

Comemos en Requena y nos despedimos de nuestros compañeros de Castellón. Juan se queda allí y los demás (Allegro, Zephyr y CT) partimos hacia Vinaròs. Enric se adelanta a todos y de manera “traicionera” sale antes. Despega y nosotros aún estamos calentando.

Al cabo de una hora llegamos todos sin novedad a Vinaròs.